CORONA DE LA DIVINA MISERICORDIA

 

- Comenzar con un Padrenuestro, Ave María y Credo, y luego, con la ayuda

de las cuentas de un rosario:


- Al inicio de cada decena decir:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de

Tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados

y los del mundo entero."


En cada cuenta pequeña de las decenas decir:

"Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."


- Al terminar las cinco decenas, repetir tres veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero".



Jaculatoria final: "Oh sangre y agua que brotasteis del Corazón de Jesús

como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío".


Se puede concluir la corona con el rezo de la Salve.

 

NOVENA DE LA MISERICORDIA


"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia,

para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida,

y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes

y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre...

Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión."


Del diario de sor Faustina


DÍA PRIMERO Por todo el género humano, especialmente por los pecadores.


Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros

y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos

en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón

y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que

te une al Padre y al Espíritu Santo.



Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano

y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús.

Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia

de Tu misericordia, por los siglos de los siglos.

Amen.


Terminar con la corona de la divina misericordia.

DÍA SEGUNDO Por las almas de los sacerdotes y religiosos


Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias

sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia;

y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.


Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña

(hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones.

Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz,

para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas

a tu misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.



Terminar con la corona de la divina misericordia.


DÍA TERCERO Por todas las almas devotas y fieles


Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias

a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón

y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores;

aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo.

Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela.

Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos,

glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.



Terminar con la corona de la divina misericordia.


DÍA CUARTO Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.


Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión,

las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia

los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo,

y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús.

Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte.

Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.


Terminar con la corona de la divina misericordia.

DÍA CUARTO Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.


Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada

de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti,

o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también,

unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada

de Tu corazón desbordante de piedad.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo,

y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús.

Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte.

Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.


Terminar con la corona de la divina misericordia.


DÍA QUINTO Por las almas de nuestros hermanos separados


Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan.

Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados.

Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de

Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados,

especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias,

manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús;

no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien.

Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos.

Amen.