Somos discípulos de Jesús

Jesús vino a la tierra a salvarnos y enseñarnos el camino del Cielo. Nos ha llamado para que vivamos con él. A su lado aprendemos muchas cosas y estamos muy alegres.
«Cuando se ama mucho a una persona, se desean saber cosas de esa persona. Nosotros meditamos la vida de Nuestro Señor, desde que nace en un pesebre hasta que muere en la Cruz, y luego resucita. Y tenemos en la cabeza la vida del Señor como en una película. Sin necesidad de libro, en cualquier momento, cerrando los ojos, podemos contemplarle, y vivir con él, y con Santa María, su Madre, que es Madre nuestra, y con aquellas santas mujeres, y con aquellos apóstoles». (San Josemaría)

 

RECORDAMOS LA VIDA DE JESÚS

LA IGLESIA ES LA GRAN FAMILIA DE DIOS

JESÚS ESTÁ EN CADA IGLESIA

VISITAMOS A JESÚS

EL BAUTISO ME HACE HIJO DE DIOS

LOS DIEZ MANDAMIENTOS


El pecado nos aparta de Dios

A veces sentimos la tentación de hacer el mal, de no amar a Dios y dejamos de seguir sus enseñanzas. Recordarás que eso fue lo que les pasó a Adán y Eva en el Paraíso cuando les tentó la serpiente y desobedecieron a Dios. Así cometieron el pecado original con el que nacemos todos.

Con frecuencia hacemos obras buenas: obedecemos a nuestros padres, ayudamos a los demás, rezamos, trabajamos, etc. Pero también, en otros momentos, nos portamos mal y pecamos.

Pecar es decir "no" a Dios, no hacerle caso.
El pecado nos aparta de Dios, pero él es tan bueno que nos perdona: con el Sacramento de la Penitencia o Reconciliación nos da su perdón y su amistad.