SÚPLICAS A MARÍA, MADRE NUESTRA

Dame tus ojos, Madre para saber mirar;si miro con tus ojos jamás podré pecar.

Dame tus labios, Madre para poder rezar; si rezo con tus labios Jesús me escuchará.

Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar; es tu lengua patena de gracia y santidad.

Dame tus manos, Madre, que quiero trabajar; entonces mi trabajo valdrá una eternidad.

Dame tu manto, Madre, que cubra mi maldad; cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.

Dame tu Cielo, Madre, para poder gozar; si Tú me das el Cielo ¿qué más puedo anhelar?

Dame a Jesús, Oh Madre para poder amar; esta será mi dicha por una eternidad.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida

 

CONSAGRACIÓN DE LA VIRGEN

EL 13 DE CADA MES Y EN CADA NECESIDAD

Oh, María, llena de gracia, Inmaculada siempre Virgen María, Madre de Cristo y Madre Nuestra,

te ofrecemos nuestra humilde y filial voluntad de honrarte y celebrarte siempre,

con culto especial que reconoce las maravillas de Dios, obradas en Ti con una devoción particular

que exprese nuestros sentimientos más puros, más humanos, más generosos, más personales

y que haga resplandecer alto sobre el mundo el ejemplo atrayente de la santidad.

Oh María, te suplicamos nos hagas comprender, desear y poseer la pureza del alma y del cuerpo,

en los pensamientos y en las palabras, en el corazón y en el amor, enséñanos el recogimiento

y la interioridad, danos la disposición para escuchar la palabra de Dios,

enséñanos la necesidad de la oración, que Dios solo ve en lo secreto.

Obtennos este Don, Oh María, la fe siempre plena, fuerte, la fe sincera y viva. Tú,

Oh bienaventurada que has creído, confórtanos con tu ejemplo, obtennos este don.

Y después, Oh María, solicítanos a tu ejemplo y tu intercesión la esperanza;

También de esperanza tenemos necesidad.

Tú resplandeces ahora ante el pueblo de Dios, como signo cierto de esperanza

y de consolidación.

Oh María, Madre Nuestra. Y en fin, Oh María, enséñanos la caridad, el amor, el amor a Cristo,

el amor único, el amor mortal, el amor a los hermanos, ayúdanos a amar a los otros,

al prójimo como hiciste tú, María.