Festividad: 27 Noviembre

ORACION DE JUAN PABLO II

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, r

uega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte Amén.

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos!.

Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a Santa Catalina Labouré, y esta invocación,

grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero.

¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído!

¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina!

Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat!

¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención,

has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!

Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria de tu Hijo,

no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores. Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre.

Velas sobre cada uno de tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que simbolizan

los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la única condición de que nos atrevemos

a pedírtelas, de que nos acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño.

Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo.

Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio del designio

de salvación actuado por tu Hijo. Te pedimos que por medio del Espíritu Santo la fe se arraigue

y consolide en todo el pueblo cristiano, que la comunión supere todos los gérmenes de división que la esperanza cobre nueva vida en los que están desalentados. Te pedimos por los

que padecen pruebas particulares, físicas o morales, por los que están tentados de infidelidad,

por los que son zarandeados por la duda de un clima de incredulidad,

y también por los que padecen persecución a causa de su fe.

Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los sacerdotes,

el testimonio de las religiosas.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Oración aSanta Catalina Labouré


Santa Catalina Labouré, tú fuisteescogida por la Santísima Virgen María.

Ella te reveló su deseo de que sus hijosllevaran puesta la Medalla Milagrosacomo prueba

de su amor por ella y enhonor a su Inmaculado Corazón.Intercede por nosotros,

para quepodamos llevar a cabo los deseos denuestra Madre del Cielo.

Pídele quepodamos recibir esas gracias quecorren de sus manos maternales comorayos de luz. Amén.

ORACIÓN A SANTA CATALINA DE LABOURE

¡Oh Santa Catalina!, que por tu fidelidad y generosidad en el servicio de Dios,

fuiste elegida para ser instrumento de la bondad de María, para con el mundo

y tus ojos gozaron de la vista de la Celestial Señora, concedednos que fieles

en el servicio de Dios, podamos gozar en tu compañía, de la eterna visión de Jesús y María en el Cielo.

Obtenme de Jesús, oh Santa bendita, la gracia que de todo corazón imploro.

Amén.